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En la columna del pasado lunes señalamos las mejoras que existieron en el proceso de elección de magistrados para la Corte Suprema de Justicia que se lleva ante la Asamblea Legislativa. Pero parece que poco duraron las buenas intenciones a los diputados de la subcomisión política. Sobre todo en
la entrevista del martes 19 de junio, observamos un claro retroceso que no podemos dejar de mencionar, sobre todo ante la trascendencia de esta elección.

Y es que los diputados se esforzaron por no hacer ningún tipo de escrutinio incómodo a los candidatos, tanto así que cuando el público presente envió preguntas para los entrevistados, fueron los mismos diputados lo que las descartaron aduciendo que no están indagando o evaluando sus
labores en cargos pasados.

Lo anterior es un retroceso en la transparencia; por supuesto que a nosotros nos interesa saber sobre los motivos que tuvieron muchos de los candidatos para tomar ciertas decisiones siendo funcionarios. Al país le interesa saber cuáles han sido los pasos que han dado los candidatos en
épocas pasadas, para tener una idea de su pensamiento y forma de tomar decisiones en el futuro.

Sobre los entrevistados el día 19, los candidatos Marlon Harold Cornejo, Sonia Cortez de Madriz y Luis Romeo García no pudieron contestar preguntas relacionadas con la jurisprudencia constitucional; dos de ellos incluso quedaron en duda sobre su conocimiento de los criterios jurisprudenciales con lo que debe estar familiarizado cualquiera que quiera trabajar en la Sala de lo Constitucional, más si pretende tomar decisiones a través de una sentencia. Y en relación a los entrevistados el día viernes 22, a nosotros nos ha quedado claro que el abogado Ramón Narciso Granados no tiene la capacidad para ser magistrado de la Sala de lo Constitucional, pues no pudo contestar absolutamente ninguna de las preguntas que se le hicieron en esa materia. En general ese día, hizo falta profundidad en las preguntas; hizo falta poner más a prueba a los candidatos.

Todos los candidatos hicieron gala de su experiencia como jueces, secretarios de tribunal y
procuradores. Sin embargo, quedó en evidencia que son muy pocos los que tienen conocimiento en
materia constitucional y una trayectoria para ser magistrados de una Sala tan especializada. Hay
muchos que ni siquiera tienen conocimiento de las líneas jurisprudenciales que se han emitido
durante todos estos años. No es posible que futuros magistrados de la Sala de lo Constitucional
pretendan tomar decisiones de manera intuitiva o a puras corazonadas.

Diputados, les exhortamos a mejorar el proceso de elección. Es necesario que mejoren la calidad de las entrevistas, de la investigación de antecedentes de cada persona y que hagan público cuáles serán los parámetros bajo los cuales evaluarán a cada uno de los candidatos a magistrados. No se pueden desligar de la calidad de la elección diciendo que así les mandaron los listados y expedientes del CNJ y la FEDAES. Asuman su responsabilidad.

Recuerden que es su obligación justificar y dejar claro por qué un candidato es más apto para el cargo que elresto; con esto nos aseguramos que dicha elección no sea una vez más un burdo arreglo entre partidos políticos. Ya saben, la ciudadanía los seguimos vigilando y les vamos a exigir cuentas.